LOS POSTRES

Que hace de los postres uno de los momentos más esperados en una comida?

Simbólicamente, dejarlo para el final ya indica un status de premio, no es verdad? Recuerda cuando éramos niños y nos prometían el derecho al postre en el caso de que cumpliéramos nuestra obligación y comiéramos antes la comida.

Pues por más que seamos adultos ahora, gran parte de esa simbología se quedó presente en nuestra psique y en nuestros hábitos. Eso explica en parte porque el postre sigue teniendo un papel de destaque en nuestras comidas, pese al hecho de que tomarlo junto de las comidas principales tiene una serie de inconvenientes que fácilmente pasamos por alto. Vamos a conocerlos.

El primer aspecto es la digestión. Al terminar la comida, nuestro estomago está implicado en la digestión de las verduras, cereales y proteínas que hemos comido. Añadir el postre en ese momento sobrecarga el proceso digestivo, ya que la velocidad y la bioquímica necesaria para la digestión de harinas, frutas, grasas y azucares (base habitual de la mayoría de los postres) es muy diferente de la que necesita el estómago para procesar la comida anterior.

Un factor decisivo para hacer consciente el grado de esa incompatibilidad es la auto observación. Estar atentos como nos sentimos tras comer es fundamental para orientar la mejor elección de nuestros alimentos. Eso porque cada organismo trabaja diferente y, sin lugar a dudas, hay personas que toleran mejor los postres junto a las comidas que otras. Tras tu observación seguida podrás elegir cual es el mejor camino para ti.

De todos modos algunos consejos generales pueden ayudar. Aquí van ellos.

Si eliges seguir con los postres para terminar la comida:

- Busca consumir porciones más pequeñas que lo habitual. En ese caso, priorizar la calidad más que la cantidad es buena herramienta.

- Postres basados en frutas cocinadas, como compotas, suelen ser más bien asimilados y tiene la ventaja de no necesitar azúcar adicional.

- En el caso de optar por frutas, para muchas personas, las frutas cocinadas se digieren mejor, tras la comida, que las frutas crudas, disminuyendo el riesgo de fermentación y gases. También las cítricas como el kiwi y la piña son mejores digeridas que las muy dulzonas, como el plátano y el melón.

- Otra buena opción son las mousses y cremas, en pequeñas cantidades, casi como quien toma un café.

 

En el caso de que quieras probar como te sientes sin el postre:

- Guárdalo para un poco más tarde. La merienda seria un momento ideal para tomarlo. En ese momento el cuerpo ya habrá procesado la comida y estará más preparado para digerir y aprovechar el postre que elijas.

Y si tu deseo por alimentos dulces te parece demasiado:

- Prueba con incluir más verduras dulces en tus comidas, como la zanahoria, la calabaza, el boniato y la patata. El dulzor de las verduras es más equilibrado a nivel energético que el de las frutas y a la larga contribuye para reducir la necesidad de ingesta de frutas y azucares.

- Añadir cereales integrales como el mijo, el bulgur y el arroz integral, bien cocinados y bien masticados, también van a contribuir a una sensación más amplia de saciedad y a una menor tendencia a buscar hidratos de digestión rápida, como son los azucares refinados.

- Observa si no te estás pasando con la sal o con la proteína animal – muchas veces la búsqueda por el dulce es una compensación a nivel energético, que tu cuerpo lleva a cabo de forma automática. En ese caso, eliminar los excesos será beneficioso.

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